Septiembre 2013
MEMORIAS DEL CAMEE
Me llamo Ramiro Zúñiga Garibay y hace algo más de veintidos años que comencé mi experiencia como maestro en el Colegio Alonso Manuel Escalante y Escalante. Unas semanas antes había sido ordenado sacerdote y mi primer trabajo fue el acom-pañamiento de los alumnos del semina-rio menor de los Misioneros de Guadalupe. Fue por esa razón que fui a trabajar al CAMEE, como parte de mis responsabilidades en el acompañamiento de esos alumnos. Fui ahi donde por primera vez me pare frente a un grupo como profesor fue así como tuve contacto con todos los estudiantes del colegio. No tardamos en conocernos pues no éramos muchos y tuve la suerte de dar clases en los cuatro grupos que formaban el colegio. El primer año fue muy agradable, nos conocíamos e íbamos creando lazos que nos acercaban.
Al finalizar el primer año mi alegría de estar en el colegio se convirtió en miedo pues mis superiores me llamaron y me comunicaron que tomaría las riendas de la dirección para el siguiente curso (1991-1992). Ni mi inexperiencia, ni mi miedo cambiaron la decision de mis superiors y así fue como llegué al frente. Debo confesar que además del miedo había también cierta frustración, yo me había ordenado para servir a la gente en el ministerio y la administración de un colegio no estaba entre mis ilusiones. Dios guardaba para mi un gran regalo así que en poco tiempo y después de consolarme en mi llanto comencé a ver que la oficina de la dirección se convertía en un lugar de encuentro, comenzaban a venir no solo los estudiantes sino tambien sus papas con quienes pude hacer una relación que trajo como fruto un ambiente familiar y fraterno entre los alumnos y sus familiares.